Al llegar el frío, las abejas no hibernan como otros insectos. En su lugar forman lo que se conoce como el racimo invernal: se agrupan alrededor de la reina y baten sus músculos para generar calor, manteniendo el centro del racimo a unos 20-30 °C aunque fuera esté helando.
Se alimentan de sus reservas
Durante el invierno la colonia vive de la miel que ha almacenado en verano y otoño. Por eso una apicultura responsable nunca cosecha de más: hay que dejar suficientes reservas para que la colmena llegue viva a la primavera.
Menos población, más eficiencia
La reina reduce drásticamente la puesta y la población baja. Las abejas de invierno viven varios meses (frente a las pocas semanas de las de verano) y su misión es una sola: mantener el calor hasta las primeras floraciones.
En Apícola Salicio revisamos las colmenas antes del invierno para asegurar que cada colonia tiene reina, reservas y sanidad suficientes para superar la estación.


